El atardecer ha llegado a mi mundo. El cielo ámbar está pintado detrás de estos árboles cubiertos de nieve. Mis manos se entumecen con el frío, pero es una sensación cálida la que perciben mis ojos. Mis labios dibujan una línea seria en mi rostro. No hay nada que me perturbe, estoy protegida por el abrazo de un ángel de cristal que no sabe mi nombre.
El paseo a través de la clara arboleda nevada despeja mi mente, me trae recuerdos preciosos. Un pequeño búho de arcilla revolotea entre los álamos. Toda la tranquilidad del paisaje me reconforta. Hacía tiempo que no me sentía así de bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario